“Todo personaje que protagoniza un documental sabe que no se entregará por completo, que no podrá entregarse por completo, que lo detendrá el miedo a que se deforme la imagen fantaseada que tiene de sí mismo, y se defenderá construyendo una pose, un gesto, un tono de voz. Donoso confiaba en la verdad que puede transparentar esa pose”. Carlos Flores del Pino.
Carlos Flores y Rodrigo Lira fueron, más otros y otras, una suerte de mito entre quienes ingresamos como segunda generación a la Escuela de Artes de la Comunicación (EAC) de la Universidad Católica. Ambos, junto a esa serie de próceres, dejaron la escuela para dedicarse a sus pasiones. Carlos Flores dirigió el documental Descomedidos y chascones (1973) instalándose desde ese momento como un referente en el medio cinematográfico nacional. Ninguno de los dos ha dejado de ser un mito en la historia del arte chileno.
Rodrigo Lira (en la foto de portada), quien antes de la EAC había pasado por otras escuelas, siguió su recorrido universitario sin terminar ninguna carrera, pero convirtiéndose en un poeta conocido en su generación gracias a textos que, entre 1977 y 1981, circularon no en libros precisamente, sino en ediciones mimeografiadas o fotocopiadas, o fueron leídas en hitos culturales como Primer Encuentro de Arte Joven o espacios también míticos ya, como el Café Ulm. Su obra, marcada por la de Nicanor Parra y Enrique Lihn, pero sobre todo por una creatividad lúcida y lúdica que quizá solo fue posible debido a la esquizofrenia que lo llevó, finalmente, a suicidarse el día de su cumpleaños, en 1981.

Este jueves 25 de junio, la Cineteca de la Universidad de Chile los junta en una función llamada Este texto está fuera de contexto: cine y literatura en Carlos Flores, donde será estrenado un documental del cineasta sobre el poeta. Realizado tras su muerte, en 1982, el filme reúne a cercanos de Lira en un ejercicio fílmico que también, como su obra poética, extiende los límites formales para experimentar. Una experiencia que poco se da en el arte chileno, que tiende a lo canónico.
Junto a él, será exhibido uno de los filmes más conocidos de Flores: Pepe Donoso, un recorrido por espacios y palabras para adentrarse en uno de los novelistas más importantes del país. Aprovechando el paso de Donoso por Chile (ya estaba radicado en España) en 1976 y en un encuentro con Carlos Olivares, también escritor y coguionista finalmente del documental, este le propone realizar el filme. Reticente en un primer momento, acepta entrar al juego. Luego de que Guillermo Cahn, su productor, llevara la obra a Madrid, Donoso escribe a Flores:
“Te escribo un poco tarde, pero te escribo. Vi la película. Hasta ahora tres veces. Y creo que tengo muchas cosas que decirte. En general me gusta mucho, y creo que ha resultado, en muchos aspectos, harto mejor de lo que yo esperaba… Quizás lo más débil sean mis intervenciones; son siempre sentimentales (necesariamente, dadas las circunstancias); pero quizá no lo hubieran sido tanto si hubiéramos ironizado un poquito presentando otros aspectos de mi personalidad, ya que en la película aparezco como un rebelde sentimental, sin rebeldía real y con ribetes de bohemio. Estas cosas aisladas nunca fui; lo que fui fue un niño bien fracasado, a quien este fracaso le dio amargura y mala leche”.
Por su parte, Flores ha escrito que Donoso le “enseñó a observar con atención la pose y a desconfiar de la verdad del cine; aprendí que todo lo vivo se mueve y que para verlo y registrarlo es necesario moverse, incorporar inestabilidad en la mirada y en la escritura. Volver a ver todo de nuevo cada día”.
Flores, quizá, tenía esas ideas ya en su mente desde antes de la experiencia donosiana. Por algo se quedó en Chile, y se transformó en un referente no solo del documental, sino también del video arte, formato que en los 80 reunió a la vanguardia nacional en torno a un formato que, gracias a la tecnología, permitía filmar con mayor libertad, menos costos y, por lo mismo, permitir una experimentación a tope. Más tarde, fundó la Escuela de Cine de Chile y luego se transformó en académico y directivo de la escuela de cine de la Universidad de Chile.
De Donoso, Lira y toda su obra, el publico podrá conversar con Carlos Flores en la Plataforma Cultural del Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, en esta actividad organizada por la Cineteca de la casa de estudios, donde estos filmes son conservados. PP
Coordenadas
Este texto está fuera de contexto: cine y literatura en Carlos Flores
Jueves 25 de junio a las 18:00 horas
Plataforma Cultural del Campus Juan Gómez Millas U. de Chile
Avenida Grecia 3401, Ñuñoa.
Entrada liberada
