LA ODISEA: EL ETERNO REGRESO… A LA SALA DE CINE

Hace veinte años, Nolan casi dirige Troya, pero se la quitaron y se la dieron a otro director, Wolfgang Petersen. Esa película tuvo mala suerte: un huracán destruyó los decorados, y Brad Pitt, que hacía de Aquiles, se lesionó justo el tendón aquel (la ironía es demasiado buena para ser real). También murió un doble de riesgo filmando una escena de batalla que no dejó huella alguna en la historia del cine.

Me pongo a pensar, ¿será que todos los directores cargan con un proyecto que perdieron alguna vez, una herida que tarde o temprano intentan sanar, cual Terry Gilliam con El Quijote?

Veinte años después, Nolan ya tiene Oscar, plata y poder de sobra. Ya nadie le dice que no. Nadie… excepto los influencers multimegamillonarios de ultraderecha y la aduana de Escocia.

Las ironías siguen: en la realización artística, al igual que Odiseo, por más poder que tengas igual hay cosas que no puedes controlar. El clima en el mar durante un rodaje con barcos de verdad, por ejemplo. O que en Escocia, un cargamento de rollos de película iMAX de 70mm quedara atrapado en la aduana y estuviera a punto de arruinarse antes de poder ser revelado. Me gusta ese contraste: todo el poder de Hollywood, de repente, dependiendo de un trámite burocrático random. Como Odiseo, que por más astuto que sea, sigue a merced del mar.

Pienso en Zendaya siendo (o no) Atenea, y en Lupita Nyong’o interpretando con nobleza a Helena de Troya y también a su hermana gemela, Clitemnestra. Y en Elliot Page, muriendo desde el inicio de la película, hablando como hablan los muertos en la Odisea original: contando lo que vivieron antes de morir. Pienso en la  gente en internet enojada diciendo que estos personaje no deberían ser así, que quién le dio permiso a Nolan para cambiar la historia clásica. Veo pulsiones neoclasicistas por doquier, el alabar íconos del pasado, el no querer tocar lo ya establecido, lo objetivamente bello. No, y La Odisea, ¿cómo iba a haber una mujer negra si los griegos helénicos eran todos rubios de ojos azules tal cual nos ha mostrado Hollywood tres cuartas partes de su historia, por dios?

Pero la verdad es que el mito de la Odisea lleva tres mil años cambiando de forma. Ni siquiera tenemos el texto original de Homero: lo que hay son traducciones de traducciones de un poema que probablemente se cantaba distinto cada noche alrededor del fuego, mutando durante siglos (me hubiera encantado estar ahí).

IRONIAS MULTI-BI-LLONARIAS

Elon Musk: el primer BI llonario de la historia. Deprimente. Su nombre aparece todo el tiempo, como una ola que nunca termina de romper. El mismo que dice que “tiene veinte hijos y que ninguno lo quiere” y maneja al menos tres compañías trasnacionales, encuentra tiempo para escribir que Nolan «se está orinando en la tumba de Homero» (una frase rara, porque Homero no tiene tumba: ni siquiera sabemos si existió de verdad). Me pregunto qué pensaría el propio Homero (de haber existido) de que, casi tres milenios después, un multimillonario dueño de cohetes (y del servicio de internet que estoy usando para escribir esta crítica), y, además, dueño de una red social entera, decida quién puede contar esta historia y quién no.

A Musk no le bastó con criticar: ahora anunció que él mismo va a hacer su propia versión de La Odisea, generada con su inteligencia artificial, Grok. La promociona como «históricamente precisa«, implicando que es preferible pedirle aquello a un algoritmo (su algoritmo, por supuesto) y no a un artista, o un historiador… o a un humano siquiera.

Me parece muy irónico: el mismo que acusó a Nolan de traicionar el mito, ahora promete resucitarlo con una máquina que nunca se ha sentido estancada, que nunca ha perdido nada y que no puede volver a casa porque nunca ha estado en ningún lugar concreto.

EL PUBLICO REAL NO SE ENGAÑO

Las iras también estuvieron enfocadas en el guión, mucho antes de que saliera el primer trailer siquiera. Del terror comprobar que la mayoría de los críticos jóvenes de cine, de comics, de  series, tienen un pensamiento que en mis tiempos hubiese sido propio de las juventudes de algún partido de la derecha tradicional.

Tremendo escándalo porque se nota la influencia de una traducción moderna de La Odisea, hecha por la académica Emily Wilson, que presenta a un Ulises menos héroe perfecto y más humano: cansado, dudoso, cargado de culpa. “Ah, no ¿van a usar la traducción woke feminista?”

La traducción de Wilson se destila en el filme mediante un Ulises que llega a Ítaca sin la sonrisa pícara que yo esperaba, sin el chiste de Nadie, que se perdió en algún punto de la edición. Quiero explicar ese chiste, porque es buenísimo: en la historia original, Odiseo queda atrapado en la cueva del cíclope Polifemo. Le dice que se llama Nadie. Cuando Ulises lo deja ciego, Polifemo grita pidiendo ayuda y dice que Nadie lo está atacando. Los otros cíclopes, al escuchar eso, piensan «bueno, si nadie te está atacando, no hay nada que hacer» y no lo ayudan, permitiendo al héroe y sus hombres escapar. La chispeza.Odiseo Urdemales no existe y, en vez de eso, tenemos un héroe cargado de tristeza y culpa.

THE ODYSSEY, written, produced, and directed by Christopher Nolan.

En la versión de Nolan, Calipso tampoco es una sicópata violadora que tiene atrapado a Odiseo únicamente por placer sexual y que lo deja ir solo cuando el griego cae a sus pies genuflexo, con lágrimas en los ojos, suplicándole que lo deje volver a ver a su familia. Interpretada elegantemente por Charlize Theron, acá es una diosa recatada, preocupada por la salud de Odiseo y que lo deja ir apenas este muestra la más leve inclinación por largarse. Un tratamiento similar recibió Penélope, ahora no una pobre doncella usando el ardid del telar como única herramienta para mantenerse fiel a su esposo, sino como una monarca en regla que toma decisiones claras y atormenta a su hijo por ser menos macho que su papá.

Yo no sé si eso es traicionar el poema original o si es, en el fondo, otra forma de contar lo mismo. La Odisea siempre fue sobre volver a casa sin poder volver del todo, sobre alguien que regresa distinto a un lugar que se quedó igual. Todas las peripecias, cada ingenio de Odiseo, cada peligro que superan él y sus hombres, son sólo una excusa para hablar de aquello primordial a lo que Nietzsche denominó “el eterno regreso”.

Tras salir anonadado de la sala, creo que lo único que nubló mi felicidad nerd fue la idea de que claramente el verdadero problema de la película no había sido el casting ni la representación, sino que el haber cambiado la risa por el drama y la astucia por el trauma. A Nolan este cambio le quedó objetivamente genial, independiente de si a mí me gustó o no.

A todo esto, yo siempre había pensado que alguien que se presuma de crítico de cine debe tener la posibilidad de discernir entre gusto propio y elementos técnicos objetivamente calificables dentro de una obra artística. Lo básico es poder decir “a mí no me gustó, pero reconozco que está bien hecho”. Sin embargo, viendo la edad, motivos y calidad de la crítica pre estreno del filme, mi corazón se partió  en dos y perdí toda esperanza en el futuro ¿Habrá triunfado el conservadurismo a nivel mundial? ¿Será ésta la primera derrota financiera de Nolan, ocurrida tras el rechazo del público a ver a Elliot Page (no) interpretando a Aquiles?

Fin de semana del estreno: récord del año.

La Odisea rompió la marca de preventas que tenía Endgame, incluso en Grecia, el mismo país que había prometido odiar la película. Y no la odiaron: fueron a verla en masa. Me parece raro, casi conmovedor, que la gente real, la que paga su entrada y se sienta tres horas en el cine, no cargue con la misma indignación que uno lee todo el tiempo en redes sociales.

La gente, como siempre, va al cine a ver el mar, el espectáculo, la sangre, el regreso a casa y a Matt Damon. Sentir algo real, aunque sea con un Ulises sin sentido del humor.

No sé si el mito sobrevive a Hollywood o si Hollywood al final encontró la forma de hablar de sí mismo usando a Homero como excusa, pero hay que decirlo: la película es, ante todo, de un deleite visual tal, que solo ese hecho justifica pagar la entrada.

El mar Mediterráneo filmado en cámaras de 70mm, luz real cayendo sobre barcos reales, un cíclope construido a mano en vez de hecho por computadora, la inmensidad del océano sintiéndose físicamente en la sala. Ahí, al menos, Nolan no falla: aunque la historia tropiece, las imágenes de La Odisea son un espectáculo que vale la pena ver en pantalla grande. Yo creo que justamente eso –más que cualquier debate facho sobre fidelidad histórica o representación racial / de género– es lo que finalmente llenó los cines. Y me trae algo de esperanza. PP

La Odisea. Adaptación y dirección: Christopher Nolan. Elenco: Matt Damon, Anne Hathaway, Tom Holland, Zendaya, Charlize Theron, Robert Pattison, Lupita Nyong’o, John Leguizamo, Samantha Morton. Fotografía: Hoyte van Hoytema. Música: Ludwig Göransson. Vestuario: Ellen Mirojnick. Casas productoras: Syncopy production, Universal Pictures. Duración: 172 min. EE.UU., 2026.

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