NÚREMBERG, O COMO ESPECTACULARIZAR LA HISTORIA RECIENTE

En lo que centra su atención el drama histórico Núremberg es en el trabajo del psiquiatra de la armada estadounidense, Douglas Kelley (Rami Malek), encomendado en la empresa de tratar la salud mental de los principales líderes del Tercer Reich alemán tras el final de la guerra, antes de ser sentenciados, con el fin de evitar que atenten contra su vida.

Es allí donde el médico conoce a Hermann Göring (Russel Crowe), presidente del Reichstag alemán y mano derecha de Adolf Hitler, con quien tendrá una relación de amistad. El sargento Howie Triest (Leo Woodal), soldado estadounidense-alemán, será un enlace para su comunicación mediante la traducción de ambas lenguas.

La conexión entre Douglas y Göring presenta una dualidad entre la seducción y la distancia, por fuera de la ética profesional y el servicio médico. Aquello resulta un detalle necesario para estudiar la complejidad psicológica de un hombre que propició el genocidio más importante reconocido en la historia reciente, con más de seis millones de muertes. Todo ello para lograr que su sentencia sea la pena de muerte y establecer estas penas ante tales crímenes de lesa humanidad, en una serie de juicios dirigidos por el abogado Robert H. Jackson (Michael Shannon).

Así, Núremberg: El juicio del siglo ofrece una experiencia basada en hechos reales ubicada en el cine judicial, pero con elementos dinámicos que identifican otros trabajos del director, James Vanderbilt, propios del terror y el misterio, tales como la saga Scream o Zodiac (2007). Por eso, el filme ocupa códigos que más bien responden a la necesidad de no abandonar la sala ¾o la reproducción¾, más allá de complejizar el argumento central con debates éticos.

Foto: Sony Pictures.

Y aquello es el mayor pecado de Vanderbilt en su último trabajo: transitar por su zona de confort en vez de asumir el desafío de representar con mayor seriedad la serie de juicios a los alemanes. Es posible notarlo en la música acelerada y en escenas abruptas que no profundizan en el espiral de culpabilidad por los crímenes cometidos en la guerra y la importancia de preservar la memoria para las futuras generaciones.

Es posible percibir la diferencia con respecto a otros intentos de filmar en el cine de ficción esta serie de juicios, realizados antes por Stanley Kramer (1961) y Christian Delage (2006). Habría sido todo muy distinto si esta producción profundizara en los ideales del nazismo y las consignas que a cada uno de los colaboradores del Tercer Reich. Pero, para ello, existe solo una escena del total del largometraje, en los últimos minutos.

Entre las interpretaciones, destaca el papel de Russel Crowe (1964) como Hermann Göring, donde a pesar de repetir las fórmulas típicas de los villanos teatrales ¾como los cambios en el tono de la voz y las expresiones faciales exageradas¾, logra representar a un criminal que no está arrepentido. Mientras que el trabajo de Rami Malek es parecido a la mayoría de sus actuaciones anteriores. Aunque Malek interpreta a un médico poco ético, con una actitud desentendida y focalizada en ganar la confianza de su paciente, aquello no aporta una mayor complejidad psicológica requerida para un protagonista de tal estilo. Los personajes de Leo Woodal y Robert H. Jackson, aunque son regulares, tampoco sorprenden.

Dentro del argumento existen elementos y personajes no aprovechados. Uno de ellos es Lila (Lydia Peckham), periodista de The Boston Globe que cumple el rol de observar el proceso de la realización del juicio y que revela algunas de las informaciones que Douglas le comenta en privado. Habría sido una excusa para hablar sobre el rol que la difusión mediática tuvo dentro del caso, pero solo es presentada como una pareja pasajera, del psiquiatra protagonista.

Foto tomada de El Confidencial / DeAPlaneta

Pese a lo anterior, hay elementos muy destacables en el apartado visual. La fotografía, el diseño de arte y vestuario propician una atmósfera histórica realista. Tanto los escenarios utilizados como la caracterización de los personajes responden al contexto histórico de posguerra. Además, llaman la atención ciertos fragmentos que replican transmisiones en vivo y registros cinematográficos de lo que sucedía por aquellos años, los que permiten imaginar la reconstrucción histórica a la que invita la producción.

Aunque sus 118 minutos parezcan una oportunidad desaprovechada, la película deja abierta la pregunta de cómo representar la Historia en el cine de hoy, con el objetivo de ser lo más verídica e iluminadora posible. Tal cuestionamiento, a futuro, permitirá saber si se trató de una producción memorable que dejará enseñanzas sobre los hechos pasados, o de un producto descartable y diseñado solo para la taquilla. PP

Núremberg. El juicio del siglo. Dirección: James Vanderbilt. Guion: James Vanderbilt y Jack El-Hai. Reparto: Rami Malek, Russell Crowe, Robert H. Jackson, Leo Woodal, Lydia Peckham y Michael Shannon. Montaje: Tom Eagles. Fotografía:Dariusz Wolski. Música: Bryan Tyler. Casas productoras:Bluestone Entertainment, Walden Media, Mythology Entertainment y Titan Media. Ficción histórica. Duración: 118 min. Estados Unidos,2025.

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