ELLA Y SU HIJO: FILMAR PIDIENDO PERMISO

En Ella y su hijo (2025), Saaed Roustaee (Teherán, 1989) se distancia de sus pares más combativos (el mismo año que Panahi ganó la Palma de Oro con la incombustible It was just an accident) con un filme que parece pedirle demasiado permiso al gobierno para existir.

Ella es Mahnaz, una enfermera viuda y madre de dos hijos. El mayor, Aliyar, es el típico adolescente con problemas de conducta (aunque ninguna demasiado grave): le gusta jugar a las apuestas entre sus compañeros, llega tarde y miente al respecto, escala muros y trepa por ventanas. Mahnaz acepta casarse con su novio puertas afuera, el chofer de ambulancias Hamid. Él insiste que para la fiesta de compromiso entre las familias no estén presentes los hijos de ésta, ni que en su casa haya rastro de ellos. Mahnaz acepta y lleva a sus hijos a quedarse con su ex suegro, el abuelo de los chicos, quien intenta zafarse de la responsabilidad pero termina cediendo. El resto es tragedia.

¿Cuánto conocemos de la sociedad iraní?¿Qué sabemos de sus avances y limitaciones? Roustaee nunca se toma el tiempo de explicarnos por qué es tan importante que Mahnaz se case. Ciertamente no se ve que su entorno esté muy feliz al respecto, sobre todo porque Hamid no representa ni de cerca un buen partido para una mujer que a todas luces se sostiene bastante bien sola. La película, y por defecto Roustaee, parecen sentirse conformes únicamente con señalar que el culpable de todas las desgracias que afectan a Mahnaz es el patriarcado.

Por ejemplo, la primera vez que la vemos es en una especie de salón de belleza, rodeada de otras mujeres recibiendo tratamientos faciales. Ella se inclina por un sobrio corte de pelo, lo que nos podría dar una pista sobre su personalidad rebelde en un contexto de uniformidad. Esta sofisticada construcción de personaje se ve rápidamente opacada por un detalle que corresponde en realidad a una decisión extra-fílmica: este largometraje debió realizarse con la aprobación del gobierno iraní, por lo tanto las actrices deben utilizar velo en todo momento, incluso cuando no están frente a otros hombres, incluso cuando están dentro de sus casas.

Si la crítica que el director está tratando de hacer hacia un sistema opresivo puede coexistir con las mismas leyes que permiten que este exista en primer lugar, esa es una conversación que excede este texto. Pero este elemento es tan fundamental para explicar la incoherencia del argumento que no solo llama a un debate moral pues, al no poder criticar de frente este sistema, el director recurre a elementos narrativos bastante más deshonestos, como lo son exponer el dolor de la protagonista, explotarlo y exprimirlo sin darle mayor reflexión.

El filme cuenta con todas las características de un melodrama. Cae en exageraciones burdas que bordean lo telenovelesco, incluyendo un desenlace que se vuelve difícil de creer y una protagonista con la que cuesta empatizar pese a debería buscar justo eso, empatizar con el dolor, la angustia y la ira de una mujer que pasa por lo peor que le podría pasar a una madre. Las más de dos horas de metraje se sienten en el reloj y, por qué no decirlo, en el cuerpo.

Existen puntos a su favor. Es una película bien filmada y la fotografía, a cargo de Adib Sobhani, a pesar de ser cruda sigue siendo lúdica con los colores infundiendo, ese sello de calidad tan característico del cine iraní. Las interpretaciones son sólidas, sobre todo la de Parinaz Izadyar (Mahnaz). Pero sumando y restando, lo que intenta ser una crítica hacia el patriarcado termina siendo nada más que un montón de caminos sin salida, donde la protagonista se ve obligada a chocar en todas las direcciones y su único destino es gritar y llorar mientras los hombres en su vida se salen con la suya. No hay un reconocimiento de la estructura patriarcal, de los elementos que permiten que esto sea así, ni un interés por indagar en esos detalles. No vaya a ser que el estado islamico se entere de que el director volvió a crear propaganda en su contra.

Tal vez es una la que no entiende de cultura iraní. Y tal vez Roustaee no entiende a las mujeres. PP

Ella y su hijo. Dirección y guion: Saeed Roustaee. Reparto: Parinaz Izadyar, Payman Maadi, Hasan Pourshirazi, Fereshteh Sadre Orafaee, Sahar Goldoost. Fotografía: Adib Sobhani. Casas productoras: Goodfellas, Iris Film. Drama. Duración: 131 min. Irán, Francia. 2025.

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