Además de hacer una historia que puede identificar a un público general, Prime Video repite el éxito de adaptar un best seller para convertirlo en una serie de televisión. Ya saben de esto los equipos creadores de Como agua para chocolate, que transmitió HBO, y Cien años de soledad, que Netlfix aún tiene disponible.
La literatura latinomericana tiene clásicos que son parte de su repositorio histórico, y darles vida mediante una producción audiovisual es un acto de democratización fundamental para mantener viva la cultura e identidad. La adaptación a películas de novelas prodigiosas como Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa, o El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez, extendió mucho más su alcance hacia un público que no aguanta leer 300 páginas, pero sí es capaz de valorar el trasfondo de una historia cuando cobra vida en la pantalla.
El formato de serie para televisión, o ahora streaming, ha tomado cada vez más fuerza y representa un desafío para quienes adaptan novelas, porque cada capítulo debe tener un equilibrio, un elemento sorpresa y dejar expectante a la audiencia para querer ver lo que ocurre en el siguiente. Y, en este caso, cómo recrear, además, el realismo mágico de Isabel Allende que es tan fácil de imaginar al leer sus líneas, pero tan complejo, a veces, de poner en escena.
En La casa de los espíritus, la combinación de las actuaciones con las locaciones, la fotografía, la música y los efectos de postproducción conversan sinérgicamente para recrear ese realismo mágico de la autora que Alegría, Wood, Urrejola y el resto de los guionistas, fueron capaces de transmitir.
Hace casi cien años, cuenta la serie (y la novela también), los hombres tenían ansias de poder y las mujeres quedaban relegadas a los quehaceres domésticos. Entonces, aparece la figura de Clara del Valle, una niña inquieta, capaz de romper esquemas y traspasar la realidad y quien encuentra en su familia un refugio amoroso que valora su particularidad.
Pienso que ahí está el secreto del enganche con esta historia: la dulzura y picardía transmitida por la pequeña actriz argentina Francesca Turco que invita a seguir el hilo de lo que será capaz de hacer con su magia. Que esté rodeada de una familia que la cuida y valora, también da la esperanza de una bella historia y se genera un vínculo con este espiritual personaje a lo largo de las diferentes etapas de su vida.
Si la serie hubiese partido contando la típica historia del hombre proveedor y autoritario, cuyas circunstancias lo obligaron a ser así, tengo la certeza de que no hubiese generado ese efecto (y eso que en la novela original hay varios pasajes de este personaje hablando en primera persona). Sin embargo, podemos concordar en que Alfonso Herrera, como Esteban Trueba, es un gancho latino especial para el público internacional que fue adolescente varios años atrás (buscar al grupo pop mexicano RBD). El actor acá demostró su talento en la interpretación de este personaje central en todas sus fases.

¿Por qué será que, pese a que vivimos en una sociedad patriarcal (aún), las figuras femeninas son quienes más marcan nuestra/s historia/s? Pesa lo que diga la madre, o la abuela, en este caso. Para bien o para mal, siempre son/somos responsables de algo, de los traumas, de los momentos más felices o de estas experiencias paranormales como las que cuenta la novela; y esta ausencia potente se mantiene en una presencia constante en todo lo que se es y en todo lo que se hace. Los personajes emblemáticos de Isabel Allende son mujeres y, en esta serie, se mantuvo ese protagonismo.
Es en esta presencia, en la vida y en la muerte, que Clara del Valle da fortaleza a sus hijos y, especialmente, a su nieta Alba para escribir su historia y resistir a su propio destino. En esta serie se valora la interpretación serena y mágica de Nicole Wallace y Dolores Fonzi a cargo de sus resilientes personajes.
También se destaca el esfuerzo de todo el elenco, por usar un tono de habla neutral. Moira Miller hizo un gran trabajo de coaching para lograr un acento más universal que permitiera al público internacional identificarse con los personajes y empatizar con sus intervenciones. El toque necesario para hacer el negocio redondo y que pudiese venderse para diferentes audiencias.
Si bien la historia no dice explícitamente que todo ocurre en Chile, las locaciones resultan totalmente familiares a la arquitectura y a la geografía larga y angosta de este país. La escena del terremoto es una alusión indiscutible. Aunque no sé si en los últimos cien años el campo de la zona central se vio tan verde como en esta producción, que usó los bellos parajes de la cordillera de la Araucanía para evitar el apagado café de la sequía que aqueja a las regiones más cercanas a la capital.

Para quienes hemos sido acérrimos seguidores de la producción nacional audiovisual, los rostros conocidos iban apareciendo a lo largo de los episodios igual que el desfile de los espíritus y de gente especial que visitaba a Clara en la casa de la esquina. Ha habido espacio para ver una vez más a Rodolfo Pulgar personificando a El Candidato que después se transforma en El Presidente, o a Carlos Embry, como el amigo parlamentario de Trueba. Y otros y otras profesionales de la actuación que nunca fallan en una producción chilena como Amparo Noguera, Aline Küppenheim, Néstor Cantillana o Luis Dubó, por ejemplo.
Ver a Nicolás Contreras como Pedro Tercero García fue una sorpresa. Ya no era un ladrón ambicioso como en Baby Bandito, sino que un campesino enamorado, empoderado. Con Blanca joven, interpretada por Sara Becker, hacían una pareja romántica, el clásico amor de Romeo y Julieta o La dama y el vagabundo.
Mi profesor de cine decía que muchas tramas estaban escritas hace siglos y la del amor imposible sigue siendo de las más exitosas. Sin embargo, no es la única historia de este cuento, igual que en el purgatorio o limbo o donde sea que existe otra vida, los relatos se cruzan, aparecen y desaparecen con el paso del tiempo, igual que los espíritus de la serie y los propios también.
La casa de los espíritus. Dirección: Francisca Alegría y Andrés Wood. Guion: Francisca Alegría, Fernanda Urrejola, Mauricio Leiva-Cock, Germán Maggiori. Reparto: Alfonso Herrera (Esteban Trueba), Nicole Wallace (Clara del Valle joven), Dolores Fonzi (Clara del Valle, madura), Fernanda Urrejola (Blanca Trueba), Fernanda Castillo (Férula Trueba), Maribel Verdú (Tránsito Soto), Rocío Hernández (Alba), Aline Küppenheim (Nívea del Valle), Néstor Cantillana (Pedro Segundo), Antonia Zegers (Luisa Mora). Fotografía: Manuel Alberto Claro, Arnaldo Rodríguez. Casas productoras: Filmnation Entertainment, Amazon MGM Studios y Fábula, con participación de Isabel Allende y Eva Longoria. Serie de televisión en ocho episodios. Drama. Disponible en Prime Video. Chile, 2026.
