TERENCE DAVIES (1945-2023)
Tras una corta enfermedad ha fallecido este director nacido en Livepool que deja una obra fuera del circuito comercial que, en parte por su intransigencia, ha carecido de la difusión que merece.
Tras una corta enfermedad ha fallecido este director nacido en Livepool que deja una obra fuera del circuito comercial que, en parte por su intransigencia, ha carecido de la difusión que merece.
Barbie es una película tan inteligente como su campaña publicitaria: ambas tienen el mérito de hablarle a diferentes audiencias sobre sus propios intereses. Unos verán denuncia; otras, parodia; algunos un nuevo engaño comercial o incluso un hito histórico. Con el grado justo de ambigüedad y sin tomarse en serio a sí misma, permite ver en la película lo que uno quiera. Primer Plano ofrece las visiones convergentes de Mónica de Simone, Hans Stange y Ayelén Lonconao.
Hay actores que por su sola presencia, sus características somáticas y personalidad parecen encarnar las características de un país y de una época. Si a eso añadimos talento forjado en rigurosa disciplina, fotogenia natural y amor auténtico por lo propio, se puede comprender que su imagen haya sido tan familiar y querida para los chilenos. “¡Usted es como Condorito!” le gritó alguien una vez en la calle.
Una impactante Emilia Noguera, desde un espacio neutro, increpa directamente a la cámara con preguntas duras, difíciles de asumir. No es la mujer que aparece en los afiches de “El vacío” como pareja de Francisco Reyes. No hay pistas sobre quién es. El reciente largometraje de Gustavo Graef Marino comienza con una incógnita y un desafío.
Aun en sus últimas fotografías, a los 87, dejaba ver las características físicas y de personalidad que la hicieron famosa hace cincuenta años. Su mirada penetrante y una boca insolente y provocadora la hacían inconfundible. Era, además, dueña de una locuacidad mordaz que evitaba todo eufemismo y creaba más de alguna tensión en el trabajo.Una periodista chilena que la entrevistó la recordaba por su cordialidad sincera y su distancia elegante, muy británica: un toque de distinción.
No creció en su Berlín natal. Tampoco estudió allí. Lo hizo en Montevideo, donde llegó con su madre, a los 10 años, huyendo de los nazis. Su condición de judío y exiliado de su patria lo hicieron entender muy bien las condiciones de vivir en minoría, de ser sobreviviente. En cualquiera de sus sentidos.
En los años sesenta y setenta representó la mujer sensual y atlética que correspondía a la perfección con el imaginario hollywoodense del momento.
Inagotable, se dedicó no solo al cine, sino también a la dirección escénica de óperas, a la fotografía, el teatro e incluso a la novela. Ha fallecido un día antes de recibir el premio Goya a la carrera que, en realidad, no requería para recordarnos las alturas de su obra.
Dueña de unos enormes ojos oscuros y de un cuerpo de proporciones perfectas, la “Lollo” tuvo una época de gloria en el cine mundial.
Perteneció a la generación de las maggiorate (las favorecidas), bellezas italianas que hicieron el triunfo del cine italiano después de la guerra. Silvana Mangano, Lucía Bosé, Gina y posteriormente Sophia Loren, serían en origen figuras decorativas, pero que conocieron una interesante evolución hacia alturas artísticas a veces notables.