¿A QUIÉN QUIERE PREMIAR EL OSCAR?
No a los mejores, sin duda, pero a los peores tampoco. Tal vez a todos, al mismo tiempo, pero en partes equitativas, de vez en cuando.
No a los mejores, sin duda, pero a los peores tampoco. Tal vez a todos, al mismo tiempo, pero en partes equitativas, de vez en cuando.
Hay retratos que buscan hablar del retratante, como el caso famoso de La Gioconda. Otros buscan decirlo todo sobre el retratado, como el también famoso Inocencio X de Velásquez. Ambas son obras maestras de la pintura. El tema del parecido al modelo es secundario, pero terminamos por creer en la verdad pictórica más que en la humana cuando hay un gran artista detrás.
En el último Festival de Venecia esta película fue muy aplaudida, y se esperaba que obtuviera el máximo galardón. No fue así. Se lo llevó el documental Toda la belleza y derramamiento de sangre de Laura Poitras, aunque la copa Volpi a la mejor actriz fue para la protagonista Cate Blanchett, cuyo trabajo es muy importante en la valoración positiva que es posible hacer de esta película.
Fue riguroso en desentrañar las lacras de su patria, pero no odioso. Fue valiente en meter el bisturí de su mirada en lo peor de lo que lo rodeaba, pero eso no lo hizo renunciar a la belleza. Fue realista, pero también creativo y sensible. Nunca dogmático ni moralista. Disparejo, jamás indigno.
“Demasiado inteligente”, como lo definió Polanski, “enigmático”, “cerebral”, o “demasiado romántico para el presente”, como lo calificó un crítico. Su actriz Emmanuelle Riva (Hiroshima mon amour) dijo que “poseía un modo único de avanzar en lo desconocido, de buscar, de espiar transparencias”. ¿Cuánto de eso seguirá siendo válido hoy cuando celebramos su centenario?
El llamado estallido social fue de película. De eso no hay dudas, por lo tanto que el cine hubiese dejado escapar este reciente y vibrante episodio de la historia patria habría sido un grave error para el futuro.
La 16° Muestra de Cine+Video Indígena permite asomarse a culturas tan cercanas como desconocidas, y tan necesarias como esperanzadoras, para entender nuestra responsabilidad humana de administradores del planeta.
Difícil que haya una película con más herederos que esta, la inaugural de un género que confirma una de nuestras características principales como humanidad: el gusto por la sangre.
Coinciden en la cartelera signos de cambios en el mundo femenino, aquel que parece contener en sí muchas de las novedades que requiere nuestro presente para tener futuro. Después de todo, las mujeres han sido siempre depositarias del avenir, incluso bajo los peores yugos del machismo más atávico.