Una adolescente algo melancólica, con el encanto puro de su edad, participa cómplice de las travesuras de sus compañeras de retiro espiritual en el colegio. La escena inicial es de aparente y casual naturalismo: un crucifijo en la penumbra de una habitación en que las chicas beben y hablan de chicos y gustos.
Ella, Ainara (Blanca Soroa, La Coruña, 2008) se levanta temprano silenciosamente y va a rezar a la capilla. Y se da naturalmente el reflejo inverso de la escena anterior. Un grupo de monjas reza en zona luminosa, pero recluidas tras una reja, mientras la protagonista las observa con interna admiración. Ahí está todo el relato sintetizado, pero sin traicionar en nada el realismo de una situación que tiene mucho de interioridad subjetiva, cuya descripción más certera sería artificial y adjetivada, a favor o en contra de las inclinaciones vocacionales del personaje. Pero están también los intereses creados, de una familia burguesa, con presencia patriarcal y una futura herencia.
El realismo de matriz española tiene siglos de decantación en su dosificado equilibrio entre lo que sucede en el mundo físico y los ecos de una vida interior. La pintura barroca definió los ingredientes visuales alrededor del tema de la iluminación espiritual y las oscuridades del mundo físico. Sin alardes ni decorativismo a la moda, Los domingos de la realizadora Alauda Ruiz de Azúa (España, 1978) narra con transparencia cotidiana lo que parece ser la aparición de una rara vocación religiosa que casi no encuentra dudas en la joven que la sufre.
Para su familia (aparentemente bien intencionada, pero convencionales en su práctica religiosa) obviamente la cosa preocupa, es muy joven, su madre ha fallecido cuando ella era pequeña y el padre, que se esfuerza en llevar adelante un restorán y educar a sus hijas, recibe el apoyo de su hermana Maite (Patricia López Arnaiz, España, 1981) y de la madre de ambos (Mabel Rivera, España, 1952) para vigilar la autenticidad de la vocación, que parece cada vez más seria por su poca estridencia y la tranquila mirada de la chica. Un coqueteo con un muchacho del coro, una fiesta y algo más, servirán a su tía Maite para intentar el descrédito ante las monjas que la quieren acoger en su convento. Aparentemente el sentido común juega a favor de la tía que, en su afán de hacer que la adolescente madure antes de tomar una decisión definitiva, ha exagerado un poco las cosas. Aunque ella tampoco sea un modelo de decisiones equilibradas ni de estabilidad emocional.

Puede que sea Maite el personaje central del relato, favorecido por una actuación de notable intensidad y equilibrio en la dosificación de una personalidad gobernada por el encanto social y el carácter fuerte de quien se sabe exigida por la ausencia de su cuñada (de la que mencionan defectos y excesos) y el cariño por la sobrina. Pero hay más que eso. Las tensiones con su pareja, un argentino, y con Iñaki (Manuel Garcés, Valladolid, 1973) el hermano, son constantes y de por medio está la herencia del departamento familiar en que todos se reúnen los domingos para el almuerzo, preparado por la dulce y reposada abuela, cuya madura sensatez reforzará la vocación de Aitana.
Tan calibrado, cotidiano y emocionante relato de vidas de provincia resulta diáfano como el neutro lenguaje cinematográfico empleado para expresarlo. Exceptuados los ocasionales contrastes lumínicos y el cuidado naturalismo de algunas escenas (que hace brillar a un conjunto de actuaciones perfectas), el relato fluye sin tropiezos, trampas ni trucos y parece desprenderse con toda su gracia de las acciones domésticas de los personajes. Ahí se nota la sobria eficacia de la escuela televisiva de la que proviene la directora, lo que permite una narración que no impone una identificación única al espectador. Pueda que sea la mejor de las posibilidades para asomarse a contemplar una experiencia tan ajena, como la que puede ser hoy la de una vocación religiosa de una adolescente, en un contexto tan particular como el de una ciudad de provincia española contemporánea.
EL MODELO AUSTEN
Quizás no sea casual que Maite sea vasca, como el modelo literario del que parece provenir: La tía Tula, esa famosa novela de Unamuno, en que la solterona y reprimida tía, se transforma en madre de su sobrina evitando el matrimonio con el cuñado viudo. Virgen y Madre, como lo exige la religión. Sólo que Maite es más moderna, vive con un argentino y tiene un hijo, pero igualmente forma parte del diseño de una clase social, una idiosincrasia, una ideología y una cultura de las relaciones personales con fuertes memorias patriarcales y latentes resentimientos femeninos. Es probable que la lectura de las tan apreciadas novelas de Jane Austen, tengan en estos personajes femeninos a sus referentes más directos.
(Algo de eso parece impregnar a la anciana María Ángeles, protagonista de Calle Málaga (2025) con que la realizadora marroquí Maryam Touzani (El caftán azul) permite el lucimiento de Carmen Maura, solitaria viuda en Tánger obligada a cambiar de domicilio por causa de una hija ávida de euros).

El asunto de la vocación religiosa de Ainara será el catalizador de la tensión larvada entre Maite e Iñaki. Dudas, temores y también auténtico cariño por la chica se esgrimen para evitar su inminente ingreso al convento. Cada uno busca la mejor estrategia. Iñaki tiene nueva pareja y Maite, casi como acto reflejo, comienza a distanciarse de su compañero extranjero.
Solo al final habrá un evidente recurso de montaje en acciones paralelas, que romperá la invisibilidad del lenguaje cinematográfico para evidenciar los contrastes de un mundo secularizado en el que las mujeres parecen recurrir a concesiones que les garanticen una seguridad y proyección a futuro… mientras los hombres…
Casi se desearía ver la continuación de la historia de estos humanísimos personajes.
Los domingos. Guion y dirección: Alauda Ruiz de Azúa. Reparto: Patricia López Arnaiz, Blanca Soroa, Miguel Garcés, Nagore Aramburu, Mabel Rivera. Dirección de fotografía: Bet Rourich. Montaje: Andrés Gil. Casas Productoras: Los Desencuentros Película A.I.E., Buenapinta Media, Encanta Films, Sayaka Producciones, Think Studio, Colosé Producciones y Movistar Plus+, Le Pacte. Drama. Duración: 118 min. Co-producción España-Francia, 2025.
