YEARS AND YEARS, O LA INCAPACIDAD DE TENER CONTROL SOBRE EL MUNDO

Antoine Faure y Emmanuel Taïeb

Miniserie de anticipación política y tecnológica,  la serie británica Years and Years, creada y escrita por el exitoso Russel T. Davies, muestra cómo una sucesión de elecciones políticas, avances tecnológicos y peligros ecológicos dibujan un futuro oscuro, donde el auge del autoritarismo podría ser contrarrestado por el uso de nuevos objetos técnicos. 

La serie resuena con fuerza en el contexto actual de aumento del autoritarismo, incertidumbres políticas y económicas, volatilidad electoral, urgencia ecológica, tratamiento xenófobo de la cuestión migratoria y guerra en Ucrania. La anticipación es entonces la de una incapacidad para tener un control sobre el mundo.

En Years and Years, la puesta en escena de este futuro inédito crea una ruptura de la temporalidad política: los antiguos puntos de referencia son destruidos, mientras que los nuevos aún no son aprehendidos. 

Sin establecer un verdadero final, la serie considera el juego de las fuerzas sociales y arma políticamente a sus personajes –la familia Lyons de Manchester– para que se comprometan con el derrocamiento del régimen autoritario instaurado por una líder populista, Vivienne Rook, interpretado por Emma Thompson.

Emma Thompson interpreta a una política populista.

TEMPORALIDADES

Las convulsiones retratadas tienen su origen en el pasado muy reciente de los espectadores, ya que la serie comienza en 2018. El camino que se recorre del presente al futuro es lineal desde un punto de vista cronológico: no hay flashforwardsni flashbacks, salvo uno con un estatus muy especial. 

Para describir los fenómenos políticos o ecológicos, la narración ofrece elipses temporales que adoptan la forma de cortos resúmenes fragmentados de imágenes de noticieros que se muestran en avance rápido. Son los homólogos funcionales de los resúmenes del principio de los episodios, pero utilizados aquí en el transcurso de la narración. 

El tiempo de la historia es rápido, pero el tiempo de la narración utiliza pausas en las que los personajes intercambian conversaciones en grupo, a menudo, en torno a una decisión que debe ser comunicada a la familia.

El paso del tiempo está en el centro de la historia, ya desde el genérico, en los que un rollo muestra el paso de los años como en las antiguas radios-reloj. El tiempo de la historia está marcado por la sucesión de fechas importantes: Nochevieja, Navidad y los cumpleaños de los personajes. 

Estamos en presencia de un “tiempo crónico”, mostrado en la narración por aceleraciones narrativas que resumen sistemáticamente el paso de cinco años. El tiempo de la intriga se hace más largo que el tiempo de la narración mostrada en forma acelerada. 

Los problemas y las discusiones también están unidos por dos piezas musicales muy similares, compuestas por Murray Gold, tituladas significativamente: Into the future y The future is here. La construcción de estas piezas tiende a la ruptura melódica, como si estuviera a punto de producirse un apocalipsis, una catástrofe o el surgimiento de un héroe providencial. 

Así, el cambio a largo plazo es tan fuerte que cada vez pasa por una sucesión de acontecimientos trágicos cuyos elementos de comprensión se entregan de forma indirecta, sin detenerse en su origen, lo que hace que los procesos sean imparables, al menos hasta la última escena.

VÉRTIGOS

La narración sugiere que el planeta está afectado por males ecológicos que tienen sus raíces incluso antes de que comience la serie. La aceleración, la simultaneidad de las relaciones sociales y los efectos de los avances técnicos dan vida a cada una de estas sugerencias. Todos los personajes, tengan o no éxito en sus vidas, parecen estar estancados en esta pendiente que se derrumba, metaforizada por Rosie, la hermana menor de la familia. 

También está claro que el aumento de los extremos políticos en el Reino Unido es, en realidad, un fenómeno global. Mostrar acontecimientos que resuenan con la propia época del espectador es intencional, lo que convierte a la serie en un posible futuro para las sociedades occidentales. 

Una escena de la serie.

Los resúmenes acelerados reducen las distancias y globalizan los procesos que la serie extiende en el tiempo. La globalización y la aceleración de los fenómenos políticos preocupantes y angustiosos, el retorno del conservadurismo y del autoritarismo, provocan en los Lyons un intenso sentimiento de desposesión, como si el curso del mundo –producido en estos resúmenes en los que no aparecen los personajes– se les hubiera escapado definitivamente. 

La velocidad hace que sea imposible detenerse, como si el mundo procediera de una razón instrumental incontrolable.

Las últimas y más políticas piedras del edificio del autoritarismo las ponen Vivienne Rook y su misterioso séquito: cierran la BBC, vigilan Internet, denuncian como fake news las investigaciones de los periodistas que sacan a la luz sus turbiedades, encierran y aislan barrios enteros y construyen campos de concentración para los sin techo, los refugiados o los enfermos, donde pretenden dejarlos morir. 

POLITIZACIONES

Con este telón de fondo, Years and Years sigue hábilmente a los profanos en política, tanto a la propia Rook como a la familia Lyons, con la excepción de la hija mayor, Edith, una experimentada activista humanitaria. Así, constituyen pizarras políticas en blanco, aunque los personajes muestran diferentes afiliaciones partidistas desde la primera escena. 

No obstante, si el último episodio -que les ve pasar a la acción colectiva- permite leer toda la serie como un largo proceso de toma de conciencia y politización, los episodios anteriores lo hacen solo mediante pequeños pasos, en direcciones muy diferentes y sin que la entrada en la resistencia aparezca nunca como algo evidente. 

Más bien, una serie de acontecimientos y contingencias, encuentros y discursos, politizan a los Lyons vivencialmente, pero sin una clara conciencia de lo que les espera en el episodio final, lo que da a toda la narración su valor totalizador.

Rook también descubre lo que significa entrar en el mundo de la política. Aunque su trayectoria anterior no está claramente descrita –al parecer es millonaria–, de todos modos, apostará a la sencillez y dirá lo que piensa para imponerse, al ser confrontada con su incompetencia política por los profesionales y finalmente ser elegida. 

Su personaje político mezcla la propiedad de un canal de televisión libre, que le permite atacar al sistema mediático con una forma grotesca de demagogia (pasos de baile ridículos en su programa, fuerte mímica y connivencia en los debates). 

Su estatus en la narración es especial porque es el único personaje que aparece tanto en la propia historia (Rosie, Edith, Stephen) se encuentran “físicamente” con ella) como en los momentos de aceleración del tiempo de los medios. 

La verdadera cámara de incubación de la politización es la familia; sin duda el personaje central, unido a la abuela, Muriel. Es ella quien detecta en las posturas exageradas, en las palabras vacías y en todas las decisiones tomadas por Rook, una forma de odio disfrazado tan característico de los regímenes totalitarios en la Europa del siglo XX. 

Contemporánea de ese período pasado, Muriel utiliza su experiencia para dar la alarma, confiando la resistencia política a la nueva generación cuando la amenaza política resurge. Su actitud de mantener la calma y seguir adelante (keep calm and carry on), servir el té cuando las sirenas ululan, y su histórica casa solariega, la convierten, si no en una figura de reina, al menos en un marcador de la memoria. 

En un largo monólogo durante la última comida en común, remite a sus nietos a su responsabilidad común en el desastre. Con este discurso, este personaje hace de Years and Years una anticipación cuyas lecciones provienen en última instancia de la historia conocida. No tanto porque esta historia sea repetitiva o cíclica, sino porque ya es conocida y, por lo tanto, permite recuperar el control del mundo.

La serie muestra una politización ligada a la agitación de la oferta política; pero, sobre todo, una politización ligada a la irrupción de la política en la trayectoria personal de los personajes. 

Esta politización aparece como una reacción al hecho de que el funcionamiento del Estado autoritario implica para los actores implicados un posicionamiento ahora claro en el conflicto, que activa una rápida cadena de decisiones y actos de resistencia. 

UTOPÍA TECNÓFILA

Por último, Years and Years vincula íntimamente la cuestión del progreso tecnológico con el destino social y político de los personajes. Esto porque la relación con el tiempo es también la de una extrapolación técnica hacia el futuro inmediato, con dispositivos que no desorientan al espectador mientras resultan familiares para los personajes (filtros 3D que se aplican al propio rostro, un smartphone en un implante subcutáneo). 

La apropiación personal de las herramientas tecnológicas está encarnada, literalmente, en el personaje de Bethany que, convencida de que los poderes de la inteligencia artificial pueden reparar el mundo, pretende convertirse en transhumana, fusionándose con las máquinas.

De hecho, es su acceso ilimitado a las bases de datos y a las cámaras de vigilancia lo que permite a Edith robar información y actuar. Al filmar colectivamente el interior del campo donde estaba encerrado Viktor (ex pareja de su tío Daniel) y difundir los vídeos en todos los canales, con la ayuda de una Bethany hiperconectada, Edith y sus cómplices sacan a la luz la verdad y denuncian el régimen de Rook. 

La simultaneidad permite coordinar la acción online y offline en una puesta en escena marcada por la velocidad y la urgencia, y producir un mundo imaginario que haga madurar la politización en la lentitud del espacio privado. La politización y la tecnología contribuyen simultáneamente para que la ciudadanía retome posesión de lo político. PP

Years and years. 2019. Creador y guionista: Russel T. Davies. Productora: HBO-BBC 1. Elenco: Emma Thompson, Rory Kinnear, T’Nia Miller, Jessica Hynes, Ruth Madeley, Anne Reid, Dino Fetscher, Lydia West, Jade Alleyne, Maxim Baldry, Sharon Duncan-Brewster. Miniserie en 6 capítulos. 

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