LA CIUDAD COMO ESCENARIO FÍLMICO
La ciudad se convierte en un vehículo para reconocerse, donde el paisaje citadino constituye un imaginario, con imágenes que se transforman en parte de un discurso que escarba en el tema de la identidad nacional.
La ciudad se convierte en un vehículo para reconocerse, donde el paisaje citadino constituye un imaginario, con imágenes que se transforman en parte de un discurso que escarba en el tema de la identidad nacional.
En el año 2008, bastante antes de que la Unesco incluyera a los asentamientos y momificación artificial de la cultura chinchorro en la Lista de Patrimonio Mundial, el Grupo Proceso había estrenado su documental «Chinchorro: 3.000 años antes que Tutankamón. Las momias más antiguas del mundo».
Este artículo revisita nueve filmes nacionales (siete largometrajes de ficción y dos documentales) que pueden contener señales de la -a veces subterránea, hoy explicita- tensión colectiva de la sociedad chilena. No somos los primeros en realizar este ejercicio: hay que reconocer el crédito a CineChile. Pero hemos tomado la posta, partiendo de algunos supuestos.
No hubo Oscar. Pero Maite Alberdi, y su protagonista -devenido en personaje no solo público sino, casi unánimemente, querido- han recibido más atención que cualquier otra película nacional en los últimos tiempos. Tiempos en que la pandemia le ha impedido ser vista en salas de cine, pero que ha aumentado su taquilla vía streaming.
Entre las decenas de nuevas producciones que Netflix estrenó, figuraron tres películas estadounidenses que abordan historias del pasado que –sin haberlo planificado originalmente así–terminaron aportando a la reflexión sobre el presente de ese país, puntualmente en el marco de las agitaciones sociales que se gatillaron a lo largo de Estados Unidos a partir de mayo, con la muerte de George Floyd. Se trata de 5 sangres, El juicio de los 7 de Chicago y Campamento extraordinario.
La propuesta de documentar la vida y obra de Pedro Lemebel (1952-2015) no resulta sencilla. Si consideramos que es poseedor de una obra que desplaza los límites establecidos y configura un rabioso campo de acción política desde la disidencia, el malestar y la exaltación de las clases proletarias, retratarlo siempre será una forma de encasillar, algo problemático para un artista que precisamente operaba en la ruptura de los márgenes.
El colectivo MAFI retrata el antes, durante, y después de la venida de Francisco I a Chile con un ojo distante. En Dios, el Papa toma un segundo plano ante las peculiaridades de un Chile de discursos fragmentados y singularidades que remiten más a la comedia que a la épica.
No sabemos si la confraternidad entre Chile e Italia tiene un punto de partida, pero sí podemos afirmar que existe un hito que marcó la relación de los habitantes de ambas naciones y que se narra en el documental Santiago, Italia, en el que sus protagonistas relatan cómo la embajada italiana en Chile refugió y exilió a decenas de chilenos durante la dictadura de Pinochet, todo contado bajo la óptica y moral de Nanni Moretti.