FLEE, LA SUTIL FRONTERA DE LA FICCIÓN
Nunca se había dado en la historia de los premios Oscar que una misma película estuviera de candidata en tres categorías distintas, dos de las cuales parecieran ser incompatibles.
Nunca se había dado en la historia de los premios Oscar que una misma película estuviera de candidata en tres categorías distintas, dos de las cuales parecieran ser incompatibles.
Patricio Guzmán concluirá en las próximas semanas la posproducción de su último largometraje, Mi país imaginario. El filme aborda el estallido social chileno y la elaboración de una nueva Constitución. Está compuesto, principalmente, de entrevistas a mujeres que participan en movimientos sociales y cuenta con filmaciones de Pablo Salas. En este artículo presentamos algunas claves del documental, a partir de declaraciones del cineasta y de su director de fotografía Samuel Lahu.
Una trilogía es cosa de autores, no de cineastas con sencilla vocación de servicio. Por eso, las trilogías son lo de Patricio Guzmán. La épica de La batalla de Chile le ha quedado tan bien que mucho de lo mejor de su cine incluye la ambición de dar cuenta de la Historia –con H mayúscula–, de ser Testigo de su época, de encumbrarse a la alta condición del Cineasta Comprometido.
Pasolini sale a la calle con cámara y micrófono, generando mítines en torno al amor a lo largo de todo el país. La lucha entre el conservadurismo y las nuevas formas una vez más se hace presente, sin olvidar que tanto los discursos esgrimidos como la puesta en cámara son actos políticos y de clase.
Peter Jackson enfrenta el mito de The Beatles trabajando en un mar de registros fílmicos de uno de sus últimos proyectos antes de la definitiva separación. El resultado no es una película homenaje, ni tampoco algo nostálgico. Es más bien una búsqueda de cómo estos cuatro jóvenes que no superaban los 30 años, llevaban en sus hombros los destinos de la música popular y seguían empujando los límites. Es un filme sobre de dónde surge la música.
La propuesta de este documental, dirigido por la debutante Francina Carbonell, es arriesgada y dificultosa. La cinta se enfrenta al desafío de cómo poner en imágenes el terrible incendio de la cárcel de San Miguel del año 2010, producido a partir de una pelea de internos, que finalmente derivó en la muerte de 81 de ellos, principalmente, debido al negligente accionar de gendarmería.
La trilogía que compone el filme, constituye la construcción de un poderoso documento sobre los últimos meses de la UP y la instauración de la dictadura, de una investigación que procura analizar, interpretar, sintetizar y denunciar, todo ello con una potente conciencia histórica. Sin embargo, junto a la dimensión historiográfica hay en el filme otra dimensión asociada a la memoria.
La ciudad se convierte en un vehículo para reconocerse, donde el paisaje citadino constituye un imaginario, con imágenes que se transforman en parte de un discurso que escarba en el tema de la identidad nacional.
En el año 2008, bastante antes de que la Unesco incluyera a los asentamientos y momificación artificial de la cultura chinchorro en la Lista de Patrimonio Mundial, el Grupo Proceso había estrenado su documental «Chinchorro: 3.000 años antes que Tutankamón. Las momias más antiguas del mundo».